La mayoría de las herramientas que dicen «generar documentos» devuelven texto. Tú sigues teniendo que abrir el editor, elegir una plantilla, pegar, ajustar márgenes y pelearte con un salto de página. Pagely entrega la página compuesta. Esta guía recorre el camino entero con un encargo real.
1. La petición: di para quién es
El error más común es pedir el tema y nada más. «Una presentación sobre nuestro plan de expansión» produce un documento correcto y anodino. Añade tres datos y cambia por completo:
- Quién lo va a leer (un consejo, un cliente, un tribunal).
- Qué decisión quieres que tome al terminar.
- Qué extensión esperas.
«Una presentación de ocho diapositivas para que el consejo apruebe la entrada en México en el primer trimestre» ya lleva público, objetivo y tamaño. El esqueleto que sale de ahí es otro.
Un documento no se juzga por lo que dice, sino por la decisión que provoca. Escribe la petición desde esa decisión.
2. El formato se elige después, no antes
Presentación y documento A4 no son dos generaciones distintas: son la misma estructura servida en dos proporciones. Genera primero, mira el contenido y luego decide si va en 16:9 o en vertical. Cambiar de formato no vuelve a llamar al modelo ni pierde lo que hayas editado.
3. Edita sobre la página, no en un campo aparte
Cada titular, párrafo y punto se edita directamente donde está. Es deliberado: al escribir ves de inmediato si la frase cabe, si el titular parte mal o si el punto sobra. Los cambios viajan con el documento aunque después cambies de estilo.
4. Las variantes son para decidir, no para dudar
Dentro de un espacio puedes lanzar varias propuestas del mismo encargo. No cambian solo de color: cambian de estructura. Una arranca por el contexto, otra por el dato, otra cuenta el problema antes que la solución.
Cuando tengas dos o tres, entra en modo Combinar y coge la portada de una, el dato de otra y el cierre de la tercera. Sale una propuesta nueva con esas páginas. Es la parte que más tiempo ahorra y la que casi nadie usa el primer día.
5. Exporta cuando la última página esté escrita
La exportación imprime una página por hoja, a sangre y sin márgenes, con la orientación que pida el formato. Si vas a proyectar, 16:9; si va a un correo o a una impresora, A4.
Lo que conviene recordar
- La petición lleva público, objetivo y tamaño.
- El formato se decide con el contenido delante.
- Editar en la página es más rápido que revisar al final.
- Combinar variantes es donde está el tiempo ahorrado.


