En un trabajo de fin de curso, el contenido se escribe en unos días y el formato se arregla la noche anterior. Se corrige lo que no debería costar nada: un índice que no se actualiza, una numeración que empieza en la portada, un interlineado distinto en tres párrafos.
Lo que pide casi todo centro
- Portada con título, autoría, asignatura y fecha.
- Índice paginado y coherente con los titulares.
- Numeración que no cuenta la portada.
- Bibliografía con un criterio único de principio a fin.
- Un cuerpo de texto legible: 11 o 12 puntos y un interlineado que respire.
Ninguno de esos cinco puntos tiene nada que ver con lo que se evalúa de verdad, y sin embargo se llevan las últimas horas.
El índice no se escribe a mano
Si el índice es una lista escrita a mano, se desincroniza en cuanto mueves una sección. Debe salir de los titulares del documento. En Pagely la página de índice se compone a partir del resto: cambias un titular y el índice cambia con él.
Cada minuto que pasas cuadrando márgenes es un minuto que no pasas revisando el argumento. Y lo segundo es lo que te evalúan.
Escribe el esquema como petición
Antes de redactar, describe el trabajo en una frase con las partes que debe tener: introducción, desarrollo por bloques, conclusiones y fuentes. Recibes la estructura completa y a partir de ahí escribes tú, sobre la página ya maquetada, sin volver a tocar el formato.
Imprimir sin sorpresas
El clásico es descubrir a las dos de la mañana que la última página se ha partido en dos. Exportar en A4, con una página por hoja y sin márgenes, elimina esa categoría entera de problemas.


